Que rara sensación, se erizo su piel al sentir una suave brisa que le rozaba la espalda, ¿Podía ser esto real?, recordó que se sentía triste, defraudada pero el odio había desparecido. ¿Realmente se pueden borrar los recuerdos?, si esto es posible, pensó, ¿Por qué no borrar los malos?, se planteo la idea de volver a empezar, vivir, eso la hacia feliz solo debía regresar ¿Pero como hacerlo? ella no sabia donde estaba. Lloro un largo rato, se deshizo de las penas y grito tan fuerte que sus propios gritos y movimientos de desesperación por recuperar lo que le pertenecía la despertaron.
¿Que fue? ¿Un sueño? ¿Cuanto tiempo estuvo dormida? sonrió y pensó en su interior, seguramente el tiempo necesario para darse cuenta que la vida vale mucho, y no debía darse por vencida.
Ahora en más nada ni nadie iba a poder derrumbarla, los recuerdos regresaron, los sentimientos y sensaciones volvieron a ella, fue una dulce y tibia mañana, ya no estaba sola, miro al otro lado de la cama y él estaba ahí.
La nada siempre es algo, no existe tal vacío, si momentos de reflexion...
el pedir perdon y perdonar, el conocerce uno mismo y el viajar por nuestro interior son tareas duras y dificiles, pero muy necesarias para conocer nuestros propios limites, con el simple fin de no herir a las personas equivocadas y no lastimarce uno mismo.
Gabriela Fernandez
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